Museo del Barquillero (Santillana del Mar)

horizontales

Recorrer sus empedradas calles, contemplar sus casas de época o sus antiguos palacios, es uno de los grandes atractivos de uno de los pueblos mas bonitos del norte de España, Santillana del Mar. Basta con perderse entre sus callejuelas para encontrar lugares tan coquetos y singulares como este: el Museo del Barquillero. ¿Te adentras conmigo?

Todo el mundo conoce y ha probado en alguna ocasión un barquillo pero por si hay algún despistadillo, su definición nos dice que se trata una hoja delgada de pasta, hecha con harina (sin levadura), azúcar o miel, y por lo general canela. El barquillo era calentado en moldes cuya figura era convexa o en forma de barco (de donde procede su nombre) aunque en la actualidad cuenta con la forma de canuto que todos conocemos.

El origen de los barquillos nos lleva hasta principios del cristianismo. En esta época los barquillos eran derivados del pan divino (pan de ángel) y eran repartidos a los fieles en las iglesias. Desde entonces su composición ha ido evolucionando ligeramente. En los monasterios copiaban las recetas, las realizaban y las modificaban para ser posteriormente vendidas al público. Y entre estas recetas se encuentra la de los barquillos.

Los primeros utensilios encontrados para fabricar barquillos datan de 1440 y llevan grabados los escudos heráldicos de la casa real de Aragón. Se cree que estos instrumentos pudieron pertenecer a Juan II de Navarra y Aragón. El objetivo de esta decoración heráldica no era otro que mostrar la supremacía y poder de la corona y del rey de Aragón.

Los barquillos han pasado a la historia como postres exquisitos que eran consumidos en la mayoría de las mesas de reyes, burgueses, y grandes señores, aunque posteriormente comenzaron a venderse por las calles. Originalmente fueron confeccionados por panaderos como dulces derivados del pan. Posteriormente la especialización de oficios dio origen a los llamados obleros o barquilleros, quienes se encargaban de hacer la pasta y dar forma a las obleas, llegando a figurar entre el personal de cocina de reyes y grandes señores. Según los escritos encontrados, los barquillos se servían acompañados de vino.

En numerosas ciudades han aparecido historias y personajes ligados al barquillo. Una de las más destacadas surge en Madrid, donde es típica la figura del barquillero. Generación tras generación estos barquilleros mantienen viva la tradición y en la actualidad es posible verlos vestidos de chulapos, con la barquilla y cestas de mimbre llenas de barquillos en lugares tan señalados como la Plaza Mayor, el Retiro o la Plaza de Oriente en fechas destacadas como las fiestas de San Isidro o algunos domingos de primavera o verano.

En Santillana de Mar se encuentra el museo que recoge toda la esencia de esta tradición histórica.

Museo del Barquillero

EL MUSEO DEL BARQUILLERO

Visitar el Museo del Barquillero es viajar a un pasado no muy lejano. Situado en la “Casa de la Archiduquesa Margarita de Austria” y al lado de la Colegiata de Santa Juliana, su ubicación es inmejorable. En él se pueden conocer el oficio y los utensilios para la elaboración de los barquillos, las barquilleras, las melodías que se escuchaban etc.

La figura de un barquillero apoyado en una farola nos invita a entrar al museo. En realidad el museo se encuentra en la primera planta del edificio. En la planta baja se halla la tienda del mismo. Llena de encanto, resulta imposible marcharse sin comprar algo. ¿Qué mejor que unos barquillos? ¡¡Están riquísimos!! Pero además, en ella podemos encontrar chocolates artesanales, dulces, licores, caramelos, así como otros productos artesanos realmente buenos. No solo eso. También podemos disfrutar con juguetes que tantos recuerdos traen a todo el que lo visita, como peonzas o diábolos, canicas o marionetas, etc. Unos pequeños tiovivos que únicamente están de exposición, envuelven el ambiente con sus luces y colores.

Una escalera de madera a la izquierda de la tienda da acceso a la primera planta del edificio donde se encuentra el museo. En el descansillo podemos parar y contemplar algunos juguetes que nos dan la bienvenida al mismo, como chapas, tabas, bocinas, yo-yos, cubiletes de parchis, un camión de bomberos o una noria entre otros.

Ya en la segunda planta lo primero que podemos ver es una la recreación de una habitación que recuerda mucho a las alcobas de las antiguas casas. No se puede acceder a ella pero desde el exterior podemos contemplar la figura de una abuela con sus ovillos y agujas de punto, rodeada de muebles de época, radios antiguas, preciosas casas de muñecas, así como libros, molinillos de viento y demás juguetes de la época. Un rincón que me pareció precioso.

Museo del Barquillero

Al lado se encuentra la parte del museo en la que se halla todo lo relacionado con la elaboración de los barquillos. Podemos ver y contemplar bien de cerca objetos relacionados con el mundo del barquillo (barquillas, moldes) así como otros elementos destacados como un organillo, un gramófono, figuras de coches antiguos, balanzas, máquinas de coser, peonzas, botes de Cola Cao de antaño, baúles, libros, botellas de leche de cristal, cuadros o estanterías con pequeños juguetes donde, entre otras cosas curiosas, se puede ver unos muñecos tan míticos como los “Pin y Pon” en versión barquillero. También podemos leer algunas citas literarias de autores clásicos españoles relacionadas con el mundo de los barquillos o dejar nuestra firma comentando lo que nos ha parecido la visita.

MIS IMPRESIONES

El Museo del barquillero es un museo que con un encanto especial. Antes de nada, no quiero dejar pasar por alto que su visita es gratuita, algo que inevitablemente provoca ciertas aglomeraciones. Al tratarse de un museo pequeñito, hay momentos en los que  es necesario esperar a que suba o baje la gente para poder acceder a verlo. Es el único inconveniente de un rincón envuelto en un aire nostálgico, de esos que no se olvidan y que te hace volver a la niñez observando esos juguetes del recuerdo y conociendo un poco más la tradición de los barquillos que se ha mantenido a lo largo de los siglos. Una visita que recomiendo totalmente si pasáis por la preciosa localidad de Santillana del Mar.

DATOS

Museo del Barquillero

C/ Del Rio, 19

39330 Santillana del Mar (Cantabria)

Tel: 942 81 88 98

Museo del Barquillero

Horarios de visita:

De lunes a viernes de 17 a 21 horas

Fines de semana y festivos abierto todo el día

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