Jardin botánico de Santa Catalina (Araba)

Jardin Botánico Santa Catalina

Ubicado en las ruinas de un antiguo convento del siglo XIV y situado a media ladera sudeste de la Sierra de Badaya, el Jardin Botánico de Santa Catalina nos invita a adentrarnos en su mágico entorno para disfrutar de un lugar con un encanto especial donde las leyendas parecen tomar vida propia. ¿Te apetece descubrirlo?

HISTORIA:

Cuenta la tradición que en el siglo XIV la virgen de Santa Catalina se apareció en el lugar donde hoy se levanta el Jardin Botánico de mismo nombre, y en su honor se erigió una ermita. El convento de Santa Catalina aparecía dispuesto a los lados de un gran claustro. En su costado sur fueron levantadas las edificaciones fuertes del solar, las cuales en la actualidad se hallan en ruinas.

En el S.XV, Andrés Martínez de Iruña, donó la torre y la ermita a la orden de los Jerónimos, quienes, después de 60 años habitando el lugar, terminaron abandonándolo debido a su pobreza. Un año después, el General Zurbano tras la derrota de un destacamento carlista que se había protegido en él, incendió el convento. Desde entonces sus recintos y paredes fueron invadidos por la vegetación, dando lugar a parte de la preciosa estampa que podemos encontrar hoy en ese mismo lugar.

A pesar del incendio, el convento volvió a estar de nuevo habitado, esta vez por los frailes Agustinos quienes permanecieron en él a lo largo de cuatro siglos.

En el año 1999 bajo la sugerencia de Eduardo Alvarez de Arcaya, el ayuntamiento de Iruña de Oca decide aprovechar este magnífico enclave para la creación de un jardín botánico, el cual fue abierto al público en la primavera del año 2003.

Jardin Botánico Santa Catalina

EL JARDÍN BOTÁNICO:

Con una extensión de 32.500 m2 el jardín botánico está dividido en tres grandes zonas: umbría, fondo del valle y solana.

Umbría: Se trata de la zona más oscura y fresca de todo el recorrido y en ella se pueden observar especies propias del bosque templado (típico de latitudes medias del hemisferio norte con precipitaciones durante todo el año y donde se sucede una estación cálida con un frío invierno) y del clima atlántico como por ejemplo: alisos, abedules, hayas, carpes, castaños, tilos, olmos, nogales, robles, fresnos y arces. En esta zona podemos contemplar también acebos, saúcos, musgos y líquenes que sirven de alimento a numerosos insectos y aves.

Fondo del Valle: es una zona bastante amplia y en la que podemos disfrutar de multitud de variedades. Por un lado se encuentran las herbáceas destacando las poáceas, ciperáceas y las bambusoideas. El cauce de agua contenido en el centro del jardín acoge nenúfares, algas, juncos y lirios entre otras especies. Las riberas están acompañadas por alisos, olmos, abedules, sauces y fresnos. Otro espacio bien bonito es el que alberga a las rosáceas: rosas, fresas, manzanos, cerezos, perales, endrinos, espino albar, almendros etc, asi como las ruinas del monasterio de Santa Catalina que sirven de refugio a las especies vegetales más delicadas. Dependiendo la época del año podemos contemplar camelias, hortensias, peonías, helechos, magnolios y la hiedra que envuelve el edificio.

Solana: es la zona orientada hacia el Sur y la que recibe los rayos de sol durante todo el día, por lo que en ella se encuentran las plantas de las zonas cálidas. En la misma se pueden observar las cactáceas con numerosos cactus, algunos traídos desde Argentina y otros países lejanos, plantas canarias, eucaliptos y mimosas de origen australiano, o especies propias del clima mediterráneo como la encina, la coscoja o el algarrobo. A su vez se encuentra también una población importante de encinar autóctono: brezos, espinos, endrinos, madroños etc. En esta zona los monjes agustinos cultivaban las vides que les abastecían de uva para elaborar vino, plantas medicinales etc.

CENTRO DE INTERPRETACIÓN:

Existe un centro de interpretación situado en la entrada del parque. Sirve como lugar de acogida del visitante y en el mismo se hallan expuestos objetos hallados en las ruinas, sus explicaciones arqueológicas y elementos botánicos de interés del jardín. Así mismo se hallan paneles informativos sobre las plantas (sus partes, reproducción y clasificación), clima y paisaje, el arce de Montpellier, la hiedra, plantas acuáticas, rosáceas, musgos y líquenes, cactáceas y datos históricos y arquitectónicos del edificio.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS:

Anualmente se llevan a cabo diversos programas de actividades que complementas las exposiciones que se presentan dentro de su espacio. Estas actividades son principalmente monográficos, conferencias sobre historia, arqueología y botánica y presentación de publicaciones que tengan un nexo de unión con el centro y los temas expuestos. Cuenta también con un espacio para escolares con el objetivo de darles a conocer el valor de la naturaleza y el patrimonio cultural mediante juegos y dinámicas. Los beneficios económicos obtenidos se invierten para la mejor y desarrollo de las instalaciones.

Además de todo ello, el Jardin Botánico de Santa Catalina, organiza todos los veranos la mágica “Fiesta de la luna” donde cientos de visitantes acuden con la caida del sol para disfrutar de una noche llena de historias. Personajes de su pasado van surgiendo entre los caminos bajo la luz de la luna, para convertir los alrededores del antiguo convento en un lugar lleno de leyendas. Un evento único que merece mucho la pena visitar a pesar de la cada vez mayor afluencia de publico. Aquí podéis ver un pedacito del akellarre final.

SITUACIÓN:

El jardín botánico de Santa Catalina se encuentra a unos 500m. de la localidad alavesa de Trespuentes y a 12 Km. de Vitoria. Para llegar hasta el mismo debemos coger desde Vitoria la A-3302 en dirección Mendoza. Una vez pasada esta población hay un desvío por la A-3306 a Trespuentes. Otra alternativa es coger desde la capital alavesa la N-1 dirección Burgos cogiendo la salida de Nanclares de la Oca dirección Trespuentes. No hay ninguna pérdida y en Trespuentes está señalizado. Antes de llegar al jardín botánico hay un pequeño aparcamiento y mas arriba otro. Hay que tener en cuenta que para llegar al jardín hay un largo camino desde el primer aparcamiento, asi que conviene dejarlo en el segundo, siempre que sea posible.

HORARIOS DE VISITA Y TARIFAS:

Las visitas pueden realizarse en los siguientes horarios:

De martes a viernes: 10:00 a 14:00 horas.
Sábados, domingos y festivos:
Invierno: 10:00 a 18:00 horas
Verano: 11:00 a 20:00 horas

Los precios son los siguientes:

Visita individual: 3€
Grupos: 2€
Carnet de estudiante y empadronados: 1,50€
Visita combinada con la Ciudad Romana de Iruña Veleia: 4€
Niños hasta 10 años: entrada gratuíta.

Existe la posibilidad de realizar una visita guiada con un mínimo de 10 personas y reservada con antelación en el teléfono 680 47 01 46. La duración de estas visitas es de 1 hora y media y su precio es de 3€ por persona.

LUGARES DE INTERÉS EN LOS ALREDEDORES:

Cerca del Jardín Botánico hay unos lugares que bien merecen una visita como por ejemplo el puente romano de Trespuentes, el Yacimiento Arqueológico- Ciudad Romana de Iruña Veleia, las torres de Nanclares, el balneario de “Bolem” en Iruña de Oca o la Torre de Mendoza entre otros sin olvidar la posibilidad de reponer fuerzas degustando los platos típicos de la zona en localidades como Nanclares de la Óca, Aprikano o Zuazo de Kuartango entre otras.

OTROS DATOS Y MIS IMPRESIONES:

Algo que me llamó mucho la atención aparte de la impresionante belleza de este paraíso natural es el mirador, situado en lo más alto de las ruinas de la vieja iglesia, con la posibilidad que existe de ascender hasta el mismo gracias a una escalera de caracol. Una vez arriba las vistas son increibles. Aparte de contemplar el jardín botánico desde lo alto, en el horizonte divisamos la Llanada Alavesa. Otro aspecto que quiero comentar es que durante todo el recorrido del parque hay bancos donde poder sentarse a descansar un poco o simplemente a disfrutar del entorno. También hay un mini parque con columpios para los niños y figuras de madera (la mayoría de ellas representando animales) en algunos tramos del recorrido. Importante resaltar que la gran mayoría de zonas no están adaptadas para personas con problemas de movilidad. Salvo la escalera de caracol que he comentado y otra escalera “artificial” el resto del Jardín es natural, y teniendo en cuenta que está situado en una ladera, considero que es un dato que conviene saber.

Llegados a este punto, solo me queda recomendar totalmente su visita y dejarse seducir por este paisaje vivo, el cual cambia día a día, estación a estación. Un lugar lleno de encanto que seduce desde el principio. Un regalo para los sentidos cuya leyenda lo hace todavía mas grande. ¡No os lo podéis perder!

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