Castillo de Burgos: una joya bajo tierra

Castillo de Burgos

Declarado Bien de Interés Cultural, la desolada silueta del Castillo de Burgos se eleva sobre lo alto del Cerro del Castillo para recordar su imponente e importante pasado para la ciudad de Burgos. Destruido por las tropas de Napoleón en 1813, el castillo mantiene a día de hoy parte de su esencia, ocultando bajo su dañada piel el mayor de sus tesoros. ¿Te apetece descubrirlo?

UN POCO DE HISTORIA

Hablar del castillo de Burgos es echar la mirada atras hacia tiempos de batallas y conquistas. Fue a finales del siglo IX cuando el Conde de Castilla, Diego Porcelos levantó una pequeña fortaleza sobre lo alto del cerro – conocido a día de hoy como Cerro del Castillo – , que serviría como plaza estratégica defensiva en tiempos de la Reconquista. Se construiría sobre las dos torres existentes en aquel entonces que conformaban uno de los primeros vestigios de la ciudad y que a la larga definirían el origen de Burgos. Con el paso del tiempo, y tomando una presencia imponente, el castillo se fue adaptando y transformando a los tiempos añadiendo diferentes elementos y tomando diferentes usos hasta el día de hoy. Así, fue convertido en prisión de nobles, en fabrica de pólvora, o en escuela de artilleros. De lo que no se libró fue de tener que soportar las tensas relaciones entre los moradores del castillo y la propia ciudad de Burgos, que acabaron por destruirlo en gran parte durante el incendio que asoló la fortaleza en el año 1736. Un incendio que duró varios días ante la pasiva mirada de los habitantes de la ciudad.

No fue hasta la Guerra de la Independencia cuando el castillo volvió a tomar protagonismo. Interesados por su ubicación estratégica, las tropas napoleónicas asentaron en él su batería militar, realizando un gran trabajo de reconstrucción del mismo. Sin embargo, nada pudieron hacer ante el asedio de Lord Wellington, teniendo que abandonar el castillo destruyéndolo con pólvora en su huida.

En la mitad del Siglo XX, se planificó su restauración añadiendo al mismo elementos que habían desaparecido y que le daban un aspecto similar al castillo originario.

Castillo de Burgos

VISITANDO EL CASTILLO

A simple vista, no se trata de un castillo espectacular que destaque por su arquitectura o visibilidad. De hecho, se encuentra oculto entre la vegetación que rodea el cerro y es difícil verlo desde la propia ciudad. Unas cuantas escaleras nos conducen cerro arriba hasta la puerta del mismo a escasos 5-10 minutos del centro – también accesible por carretera -, dejando ante nosotros una sensación de desolación con lo que a día de hoy podemos ver en su parte externa. Una vez dentro, su amplio patio de armas nos deja entrever la grandeza del sitio mientras una serie de pasarelas metálicas nos van guiando a través del recorrido. Desde las murallas, encontramos la mejor panorámica sobre la ciudad de Burgos que se pueda imaginar.

Después de recrearnos con las magnificas vistas, el recorrido continua por uno de los pabellones museísticos añadidos al castillo que nos ayudan a entender un poco mejor la historia del mismo, así como disfrutar con las reproducciones de los objetos hallados en las diferentes excavaciones realizadas. Aunque sin duda, el auténtico plato fuerte del castillo está aún por venir. Un pabellón contiguo nos adentra en uno de los rincones mas espectaculares de todo el recinto, considerado como una de las mas importantes obras de ingeniería medieval. Accediendo a través de unas estrechas y húmedas galerías por las que parece no haber pasado el tiempo, llegamos hasta él. Su espectacular pozo. Con mas de 61 metros de profundidad y rodeado de arriba a abajo por una imperecedera escalera de caracol, la vista se nos va al fondo del mismo, siendo testigos de la grandeza de tamaña obra en un lugar que parece engullirnos. Un recorrido corto bajo tierra, que resulta lo suficientemente impactante para hacernos sentir que estamos ante algo único.

Para la visita al mismo, es necesario adquirir un pase especial en la entrada al recinto (3,70 euros), realizándose siempre con visita guiada, algo que se agradece ya que se llegan a conocer muchos mas detalles que no se pueden ver a simple vista en la visita. Importante comentar que no es nada recomendable para gente claustrofóbica. La entrada por las galerías puede dar cierta sensación de agobio, mientras que la salida a través de la escalera de caracol puede resultar también pesada. Para mucha mas información se puede consultar el siguiente enlace.

Castillo de Burgos

HORARIOS Y PRECIO

Del 1 de octubre al 31 de marzo: de lunes a viernes visitas concertadas. Telf 947 288 851. Sábados, domingos y festivos: de 11.00 a 14.00h.

Del 1 de abril al 30 de junio: de lunes a viernes: visitas concertadas. Telf 947 288 851. Sábados, domingos y festivos de 11.00 a 14.00h y de 16.00ha 19.00h.

Del 1 de julio al 30 de septiembre abierto todos los días de 11.00h a 14.00h y de 17.00h a 20.30h.

Tarifas:
Recinto, museo y galerías: 3,70 euros.
Recinto y museo: 2,60 euros.Tarifa reducida:
Grupos 20 max, niños de 7 a 14 años, jubilados, estudiantes y carnet joven: 2,60 euros recinto, museo y galerías. Entrada al recinto y museo: 1,60 euros.

Castillo de Burgos

ALREDEDORES

Merece mucho la pena dar una vuelta alrededor del castillo para descubrir los rincones que se ocultan bajo los arboles que rodean y protegen sus gruesas murallas. Sin duda, se respira un verdadero remanso de paz alrededor de toda la fortaleza. El propio cerro nos invita a pasear bajo su frondoso manto arbolado. A nuestros pies, y a escasos 5-10 minutos, aguardan todos los encantos que atesora la ciudad de Burgos y entre ellos, su espectacular catedral, santo y seña de la capital burgalesa. Una zona, la centro, que merece la pena recorrer palmo a palmo e ir descubriendo lentamente, moviéndonos bajo el ritmo de una ciudad que rezuma historia por los cuatro costados.

Catedral de Burgos

MIS IMPRESIONES

Visitar el Castillo de Burgos es una de esas cosas que uno/a no debería dejar de hacer si tiene la oportunidad. Parece estar un tanto alejado del verdadero corazón de la capital, y la sombra de la catedral o la presencia del eterno Cid parecen dejarlo un tanto de lado. Sin embargo, ya sea por sus vistas, por sus bonitos alrededores o por sus joyas ocultas, merece la pena acercarse y visitarlo. Existen dos tarifas para hacerlo, siendo ambas bastante económicas, aunque sin duda, recomiendo hacer el recorrido completo visitando las galerías y el espectacular pozo. Es dificil describir las sensaciones que se tienen al recorrer sus estrechos pasadizos excavados bajo tierra, así como al conocer todos los detalles que se ocultan metros y metros por debajo de nuestros pies. Es como entrar en un mundo oculto, paralelo, a través de unas pocas escaleras. El pozo, deja sin aliento. Podemos verlo a través de un hueco abierto sobre la pared y mirar a sus aguas resulta de una belleza inmensa. Se trata de la mayor joya que podemos encontrar en la fortaleza, cuya realidad hubiese sido otra si no hubiese sido tristemente maltratada a lo largo de sus mas de once siglos de historia. Y como habréis comprobado, he decidido no poner foto para que si vais, lo veáis con vuestros propios ojos.

Uno de esos lugares en los que su piel no revela su verdadera grandeza y que merece ser visitado.

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2 Respuestas a “Castillo de Burgos: una joya bajo tierra

  1. Gracias por esta magnifica entrada en tu blog. Con tu permiso lo enlazo en el facebook y el twitter del Castillo de Burgos. Un placer haber contado con tu visita .Un Saludo. Beatriz

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