Hendaye: belleza ligada al mar

Puerto de Sokoburu (Hendaye)

Entre la Bahía de Txingudi y el mar, e impregnada por la leyenda de sus gemelas, se encuentra Hendaye. Una preciosa localidad de la costa labortana que nos da la bienvenida al país vecino entre la tranquilidad de sus calles bañadas por la brisa del Océano Atlántico. Un lugar cargado de belleza que te invito a descubrir. ¿Me acompañas?

La bella localidad de Hendaya (Hendaye en francés y Hendaia en euskera) fue fundada en el siglo XV y debido a su situación geográfica estuvo expuesta a los conflictos entre Francia y España siglos atrás. Uno de los hechos más destacados tuvo lugar en la Isla de los Faisanes, (un pequeño islote del río Bidasoa que desde 1856 es compartido por las localidades de Irun y Hendaya) cuando en Noviembre de 1659 se llevó a cabo la firma del Tratado de los Pirineos, poniendo el punto y final a la Guerra de los Treinta Años. Otro de los acontecimientos señalados se llevó a cabo en 1940 con la entrevista que mantuvieron Franco y Hitler en la ciudad.

Pero atrás quedaron los conflictos y momentos bélicos vividos para dejar paso desde el siglo XIX a uno de los centros turísticos más destacados del País Vasco Francés, en una de esas localidades llenas de encanto que uno no puede dejar de visitar si se acerca por la zona.

Monumento a las Victimas de la Guerra Hendaya

UN PASEO POR LA LOCALIDAD

El paseo por Hendaya comienza en su zona más antigua, en otros tiempos protegida por ‘Le Vieux Fort’ o “Gaztelu-Zarra” (el viejo castillo), y las marismas de Belzenia. Las tranquilas calles del casco antiguo giran en torno a la Plaza de la República, un rincón que cada miércoles se llena de bullicio con la celebración del mercado.

En la plaza destaca la Iglesia de Saint Vicent, construida a principios del siglo XIX sobre los cimientos de una antigua construcción religiosa fechada en el siglo XVI. En su exterior llama la atención su fachada en color blanco y su torre, abierta en su parte más baja para hacer la función de pórtico de entrada. En su interior percibimos en contraste entre la claridad de sus paredes exteriores con el rojo intenso que tiñe sus paredes interiores. En el retablo podemos observar la cruz de Cristo rodeada de otras imágenes religiosas. También destacan las vidrieras que se abren en los muros y las hermosas galerías de varias alturas hechas en madera, un elemento característico de las iglesias vasco francesas.

Hendaye

A la salida del templo se encuentra la Cruz de Hendaya, declarada Monumento Nacional. Se trata de una cruz hecha por un cantero anónimo a finales del siglo XVIII que presidió el cementerio de la localidad hasta que en 1842 fue trasladada hasta su emplazamiento actual. La singularidad de la misma reside en la decoración del pedestal, con diversas imágenes labradas, y en la frase tallada en la cruz. Una cruz que tiene una enigmática simbología y para Fulcanelli, famoso alquimista y personaje enigmático del siglo XX, es un singular monumento del milenarismo primitivo que encierra un mensaje críptico apocalíptico. En una de sus obras le dedicó un capítulo titulado “La Cruz Cíclica de Hendaya”.

A un paso del casco antiguo se encuentra el barrio de Caneta que resucita la historia entre la pesca y los conflictos de siglos pasados. En él destaca su viejo puerto, los vestigios de la fortaleza de Vauban y “Bakar Etchea”, la última residencia del escritor francés Pierre Loti. Desde esta zona comienza un maravilloso y largo paseo junto al mar por el Boulevard del Txingudi que nos conduce a la zona más nueva de la localidad. Al final del mismo nos espera el puerto deportivo de Sokoburu, situado en el barrio del mismo nombre. Fue construido en 1990 y está considerado como uno de los puertos deportivos más bonitos de la costa vasca. No en vano está ubicado en un lugar inmejorable, entre la Bahía de Txingudi y el estuario del Bidasoa. Sobre el descansan preciosas embarcaciones que hacen de este rincón un lugar de gran belleza y encanto que todo visitante no debe perderse.

Puerto de Sokoburu (Hendaye)

Al otro lado del puerto, tras atravesar la Avenue des Mimosas, junto al centro de talasoterapia se encuentra el Casino de Hendaya abierto desde las 12 del mediodía hasta las 4 de la madrugada. Enfrente aparece uno de los tesoros de Hendaya, la Playa de Ondarraitz.

Unas suaves dunas protegidas, pero accesibles por varios senderos, son la primera toma de contacto con la Playa de Ondarraitz, un extenso arenal protegido del fuerte oleaje por la punta de Sainte-Anne y el cabo de Higuer, lo que le convierte en una de las playas más seguras de toda Aquitania. Se trata de una playa urbana de arena fina y dorada de 3,5 Km.de longitud y 100 m. de anchura que le convierte en una playa perfecta para la gente que busca espacio y seguridad. A su vez es muy apropiada para quienes comienzan a practicar deportes como el surf y para dar larguisimos paseos por la orilla. Da la sensación de ser interminable.

Uno de sus elementos más destacados y por los que se conoce a la playa de Hendaya son “Las Gemelas”, dos enormes rocas que se asoman al final de la playa y que según cuenta la leyenda, fueron arrojadas por los Gentiles, unos seres de la mitología vasca poseedores de una fuerza inusitada que pretendían destrozar la Catedral de Bayonne pero que fallaron en su intento. De nombre ”Dunba Zabala” y “Dunba Luzie”, las dos rocas llegaron hasta Hendaya para formar una estampa mágica.

Hendaye

Dando un paseo por Hendaya uno no debe dejar de observar su patrimonio arquitectónico con preciosas casas de típica arquitectura vasca con fachadas blancas y entramados de madera pintados de colores. Hay más de 70 villas y casas clasificadas en la zona de la playa. Muchas de ellas fueron construidas por el arquitecto Edmond Durandeau al principio del siglo XX.

Situado sobre los escarpados acantilados de Hendaya y regalándonos unas espléndidas vistas sobre el Océano Atlántico se encuentra el Château d’Abbadie, un castillo que fue construido por Eugène Viollet le Duc entre 1864 y 1879 para Antoine d’Abbadie, nacido en Dublín en 1810 de madre irlandesa y padre vasco. Antoine d’Abbadie fue un científico apasionado por los viajes, la geografía, la astronomía y la cultura oriental. Un dato curioso, su castillo alberga un observatorio de astronomía que funcionó hasta 1975 permitiendo a varios equipos de observadores realizar catálogos de estrellas. A su muerte en 1897 legó su castillo a la Academia de las Ciencias, hoy por hoy todavía propietaria.

El castillo de Abbadia es una verdadera maravilla tanto por dentro como por fuera. Entrar al castillo es tener la sensación de que algo precioso y único está por descubrirse… El vestíbulo te invita a retroceder siglos atrás; en el observatorio encontramos un antiguo telescopio y diverso material utilizado por Antoine d’Abbadie para sus investigaciones; la biblioteca guarda una inmensa colección de obras científicas y literarias y las habitaciones son una auténtica maravilla… Es una auténtica joya en perfecto estado de conservación, que recomiendo totalmente descubrir y contemplar con vuestros propios ojos. Toda la información acerca del castillo, los horarios de visita, actividades organizadas, etc. está disponible en la siguiente dirección: www.chateau-abbadia.fr

Castillo de Abbadia - Hendaia

COMO LLEGAR

Hendaya es la localidad más cercana a la frontera con Francia desde el Pais Vasco. Una vez cruzada se accede cómodamente en coche en pocos minutos. Para llegar es necesario coger la Autopista A-8 hasta la frontera y después tomar la A-63. Otra opción interesante es utilizar la línea marítima que une las localidades de Hondarribia (Guipúzcoa) y Hendaya. Es un recorrido de aproximadamente 10 minutos que se lleva a cabo por la desembocadura del río Bidasoa, pudiendo disfrutar de unas vistas privilegiadas sobre las tres ciudades que conforman la Bahía de Txingudi: Hondarribia, Irun y Hendaya. Por último se puede llegar desde San Sebastián en un tren conocido como “El Topo” que une la capital guipuzcoana con las localidades de Irun y Hendaya.

MIS IMPRESIONES

Hendaya es una bellísima localidad situada a pocos kilómetros de la frontera que merece la pena descubrir. Su casco histórico guarda toda la esencia de su pasado y sus tranquilas calles están jalonadas por bonitas edificaciones que presentan la arquitectura típica de la zona y son dignas de admirar.

Txingudi desde Hendaya

Es una ciudad ligada al mar, con su viejo puerto de Caneta y la belleza inigualable que nos regala el de Sokoburu. La playa de Ondarraitz es ideal para dar un largo paseo, tomar el sol, darte un baño y disfrutar de la belleza que ofrece todo el entorno. Junto a ella encontramos restaurantes, tiendas, cafeterías, escuelas de surf y algunos hoteles. La oferta hotelera es de calidad y está concentrada en el Boulevard de la Mer, en su paralela la Avenue des Mimosas y en las calles próximas a la playa y Sokoburu.

En uno de los extremos de la playa, donde la montaña se funde con el mar, se encuentra la Reserva Natural de Abadia. En ella que se levanta el majestuoso castillo que está rodeado por 64 hectáreas de bosques y pequeñas bahías que en otros tiempos fueron refugio de corsarios. Es sin duda otro rincón único en Hendaya, una localidad que merece la pena descubrir.

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