El monumento al Encierro de Pamplona

Monumento al Encierro (Pamplona)

Cada año Pamplona se viste de blanco y rojo a primeros de Julio para celebrar sus fiestas en honor a San Fermín. Uno de los actos principales es sin duda el encierro, en el que día a día y año tras año cientos de valientes mozos corren delante de toros embravecidos que realizan a la carrera el recorrido que les conduce desde los corrales situados en un antiguo baluarte de la ciudad hasta la plaza de toros. En el centro de Pamplona el Monumento al Encierro rinde homenaje a todas esas personas que con suma valentía y coraje corren delante de los astados a pesar de que, por desgracia, ni unos ni otros acaben bien parados. Un monumento que merece la pena descubrir y que te invito a conocerlo a través de estas líneas. ¿Me acompañas?

EL MONUMENTO AL ENCIERRO

Situado en la Avenida de Roncesvalles, en su confluencia con la Avenida de Carlos III, el Monumento al Encierro rinde homenaje a este acto emblemático en las fiestas de Pamplona y a todos los mozos que con suma valentía corren el encierro año tras año. La obra, realizada por el escultor vizcaíno Rafael Huerta, cuenta con un largo recorrido histórico que comenzó en 1991 cuando dicho escultor (entonces director de la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona) recibió por parte del Ayuntamiento pamplonés el encargo de realizar un conjunto escultórico que inmortalizase la estampa del encierro de San Fermín.

El 6 de Julio de 1994 se inauguró a escasos metros de la Plaza de Toros la primera escultura que mostraba a dos corredores tratando de conducir a golpe de periódico a un toro rezagado que iniciaba la carrera sobre el suelo adoquinado. El monumento fue parte de la idea del proyecto original, compuesto por 19 figuras que recogían lo esencial del encierro, pero que en aquel momento fue rechazado por su excesivo coste.

Monumento al Encierro (Pamplona)

Una década más tarde, en Febrero del año 2004, Rafael Huerta recibió el encargo por parte del Ayuntamiento de Pamplona para desarrollar en su totalidad el conjunto escultórico. Tres años más tarde, en Febrero del año 2007, dieron comienzo los trabajos de colocación de la escultura, una labor que fue supervisada por el propio autor. El grupo escultórico permaneció embalado durante más de dos meses mientras se concluían las labores de revestimiento de la base, siendo inaugurado finalmente el 21 de Abril de 2007.

Desde su inauguración el monumento se ha convertido en uno de los más emblemáticos de Pamplona, tanto por su significado como por su belleza. El conjunto está formado por 19 figuras –seis toros, tres cabestros y diez corredores- que inmortalizan la instantánea de un día cualquiera en San Fermín.

Las figuras representan los diversos momentos que se viven en un encierro: los mozos que abren y tiran de la manada, los corredores caídos por el suelo y hasta los que han sido “vencidos” por los astados. Una curiosidad, las figuras “corren” sobre un suelo adoquinado en ligera pendiente que simula el de la calle Estafeta.

El monumento, con un peso superior a las diez toneladas, ha sido realizado en bronce sobre una plataforma de granito y hormigón armado. Sobre su base y en la cara frontal aparece grabada la palabra “Encierro”. Es sin duda un conjunto que no pasa desapercibido y que acapara numerosas miradas y “flashes” de todos los turistas que nos acercamos a Pamplona y queremos llevar su imagen como recuerdo.

Monumento al Encierro (Pamplona)

LA HISTORIA DEL ENCIERRO

Aunque pueda parecer una fiesta no muy antigua, lo cierto es que la ciudad de Pamplona lleva celebrando sus fiestas en honor a San Fermín desde la Edad Media. En sus inicios tres fueron los actos sobre los que giraban las mismas: las ferias comerciales, los oficios religiosos en honor a San Fermín, y las corridas de toros, documentadas desde el siglo XIV. En los inicios, la fiesta conmemorativa de San Fermín se celebraba el 10 de Octubre, pero en 1591 los pamploneses, cansados del mal tiempo propio de esa época, decidieron trasladar la fecha a Julio, haciéndola coincidir con la feria. Desde entonces se llevan celebrando en Julio y desde 1926 gracias a la novela “The Sun Also Rises” escrita por Ernest Hemingway, las fiestas de Pamplona son conocidas en todo el mundo.

Las crónicas de los siglos XVII y XVIII hablan de los primeros encierros, a día de hoy el acto central de las fiestas de la capital navarra. El encierro nació por la necesidad de trasladar a los toros desde los extramuros de la ciudad hasta el coso taurino. En un principio la ausencia del doble vallado a lo largo del recorrido provocó que en numerosas ocasiones los toros se fugasen por las calles de la ciudad.

En aquella época los encierros se realizaban de madrugada. Azuzados por los pastores, los toros llegaban a la carrera hasta la Plaza del Castillo, acondicionada como plaza de toros hasta 1843. Por aquel entonces un caballista al galope iba anunciando la llegada de los astados, y pocos eran los jóvenes que corrían muy lejos de la manada, a pesar de que la carrera estaba oficialmente prohibida.

En el año 1856 los toros corrieron por primera vez por la calle Estafeta, aunque en un periodo de trece años el encierro tuvo cuatro trayectos diferentes y terminó en tres cosos taurinos distintos. El desarrollo del ferrocarril en esa época supuso el traslado de los toros en vagones ferroviarios, no siendo necesario el encierro, y por tal motivo este acto estuvo a punto de desaparecer. Sin embargo, gracias al apoyo y deseo de los pamploneses, el encierro siguió vigente, dictando el Ayuntamiento en 1867 el primer bando que fijaba la hora, recorrido y normas de la carrera.

En 1922 con la inauguración de la actual plaza de toros, el recorrido obligó a girar a su izquierda a los toros al final de la calle Estafeta, en lugar de hacerlo hacia la derecha como lo hacían hasta entonces. Desde ese año el recorrido del encierro tiene una longitud de 850 metros y discurre por parte de la trama medieval del casco antiguo de Pamplona.

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EL ENCIERRO A DIA DE HOY

El encierro tiene lugar del 7 al 14 de Julio y los 850 metros de su recorrido discurren por el casco viejo de la ciudad. Un tramo marcado por empinadas cuestas, calles estrechas y sombrías, y curvas en ángulo recto que mozos y reses sortean cada día a toda velocidad. No obstante el tiempo medio de la carrera oscila entre tres y cuatro minutos, aunque en algunas ocasiones se prolonga algo más si alguno de los toros se queda rezagado.

Cada mañana, antes de que comience el encierro, se lleva a cabo un preámbulo especialmente emotivo. Es el momento en el que los mozos, a escasos metros de los corrales donde se encuentran los toros, levantan sus periódicos enrollados y cantan frente a la imagen de San Fermín colocada en una hornacina en la Cuesta de Santo Domingo. Los mozos al unísono y llenos de sentimiento entonan la siguiente estrofa: “A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición”. Esta estrofa se canta en tres ocasiones consecutivas: cuando faltan cinco minutos para las 8 de la mañana, a tres minutos de esta hora y un minuto antes de abrirse la puerta de los corrales. Al terminar se corean los gritos ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!.

San Fermin (Pamplona)

El encierro comienza cuando el reloj de la iglesia de San Cernin marca las ocho en punto de la mañana. Tras el lanzamiento de dos cohetes los toros salen en tropel para recorrer tras los mozos la distancia que les separa hasta llegar a la plaza de toros.

El primer punto del recorrido es la Cuesta de Santo Domingo, con 280 metros de longitud en cuesta de hasta un 10% de desnivel. Los toros salen de unos corrales situados en un antiguo baluarte de la muralla de Pamplona y es en este tramo donde alcanzan su mayor velocidad.

El segundo tramo del recorrido es el comprendido entre la Plaza del Ayuntamiento y la calle Mercaderes. Tiene 100 metros de longitud y los astados deben tomar una ligera curva a la izquierda al comienzo de la calle Mercaderes. La calle Estafeta, siguiente punto del recorrido, es la calle más famosa del encierro. Tiene 300 metros y una ligera pendiente del 2%. Su comienzo junto a la calle Mercaderes tiene una curva en ángulo de 90º lo que suele provocar que los toros caigan al suelo o golpeen el vallado exterior. La curva de la Estafeta, como popularmente se le conoce, es un punto complicado si los toros tropiezan, caen y se dispersan, ya que los astados cuando van solos son mucho más peligrosos que en el caso de ir juntos.

El tramo de Telefónica hasta el callejón de la plaza de toros es el último tramo del recorrido. Tiene 120 metros de longitud y es el único que presenta una ligera pendiente hacia abajo. Aquí los toros están ya cansados y corren menos que al principio, pero muchas veces van sueltos y el peligro sigue presente. El callejón de entrada a la plaza de toros tiene 3 metros de anchura y por él tienen que pasar los mozos y la manada. Sin duda el principal peligro del callejón en la formación de montones cuando varios mozos caen al suelo.

Monumento al Encierro (Pamplona)

CONCLUSIÓN

El Monumento al Encierro es un bello conjunto escultórico que recoge toda la esencia y los diversos momentos que se viven en los encierros de Pamplona. Sus figuras, perfectamente esculpidas y que parecen cobrar vida, muestran el semblante de mozos y reses en una historia que nace a las 8 de la mañana entre el 7 y 14 de Julio de cada año, y muere minutos después. Un lugar que debemos visitar para conocer parte de la esencia de la bella ciudad de Pamplona y que te invito a descubrir.

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