Palacio de la Aljafería: historia y belleza en Zaragoza

Palacio de la Aljaferia (Zaragoza)

Es uno de los monumentos más representativos del arte mudéjar y todo un símbolo de la arquitectura civil aragonesa, además de ser una de las referencias en la historia y cultura españolas. Es el Palacio de la Aljafería. Un palacio que a lo largo de su historia ha pasado por diferentes etapas y avatares, y que a día de hoy nos abre sus puertas para mostrarnos todos los tesoros que guarda entre sus muros. Es sin duda uno de los monumentos más destacados de Zaragoza y una visita totalmente recomendada. ¿Me acompañas?

EL PALACIO DE LA ALJAFERIA

La historia del Palacio de la Aljafería comenzó en el siglo XI, cuando fue ordenada su construcción por Abú Ya´far Ahmad ibn Sulaymán al-Muqtadir Billah, conocido por su título honorífico de Al-Muqtadir. os inferiores datan del siglo IX. En la construcción del palacio de la Aljafería fue integrada dentro del mismo. Su función era la de torre vigía y bastión defensivo y estaba rodeada por un foso. A partir de la conquista cristiana siguió utilizándose como torre del homenaje, hasta 1486 que fue convertida en prisión de la Inquisición. Durante los siglos XVIII y XIX también fue utilizada como torre-prisión.

El palacio de la Aljafería fue estructurado en torno al Palacio Taifal, un palacio islámico de planta rectangular amurallada y rodeado de torreones semicirculares que destaca por su gran belleza ornamental. Este recinto alberga en su parte central unas construcciones realizadas siguiendo el modelo de los castillos omeyas de Siria y Jordania. A su vez dispone de un patio interior a cielo abierto, llamado Patio de Santa Isabel, con albercas en sus lados cortos y un pórtico que lo rodea precediendo las estancias. En el lado Norte se hallan los espacios más relevantes del palacio como el Salón de los Mármoles o Salón del Trono, y a ambos lados dos estancias cuadradas a modo de alcobas reales. El conjunto se completa con unas estancias tripartitas que en su origen estaban destinadas para uso ceremonial y privado, un pequeño oratorio de planta octogonal y de reducidas dimensiones, en cuyo interior se observa una fina y profusa decoración de yeso, y una bellísima mezquita.

Palacio de la Aljaferia (Zaragoza)

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador en el año 1118, el palacio fue reformado y ampliado en numerosas ocasiones por los monarcas aragoneses. Del periodo medieval (siglos XII-XIV) cabe citar la iglesia de San Martín, la denominada “alcoba de Santa Isabel”, la desaparecida capilla de San Jorge, las arquerías del patio de Santa Isabel y, sobre todo, las salas del palacio mudéjar de Pedro IV. Estas edificaciones fueron de vital importancia en la formación del arte mudéjar aragonés.

Posteriormente, en torno al año 1492, fue erigido el Palacio de los Reyes Católicos con el fin de simbolizar el poder y prestigio de los monarcas cristianos. La dirección de la obra recayó en el maestro mudéjar Faraig de Gali, y en ella se funde la herencia artística medieval con los nuevos aportes del Renacimiento. Es por ello que el Palacio de los Reyes Católicos es un de los ejemplos más significativos del llamado “estilo Reyes Católicos”. El palacio consta de una escalinata, una galería o corredor y un conjunto de salas, denominadas “de los Pasos Perdidos” que culminan en el gran Salón del Trono en el que destaca su magnífico artesonado.

Palacio de la Aljaferia (Zaragoza)

A partir de 1593, y bajo la orden del rey Felipe II, el ingeniero italiano Tiburcio Spanochi diseñó los planos para transformar la Aljafería en un fuerte o “ciudadela moderna”. Para ello dotó al conjunto de un recinto amurallado exterior, con baluartes pentagonales en las esquinas, además de un imponente foso. Sin embargo, lo que en realidad se pretendió con la reforma del conjunto, no fue otra cosa que poner de manifiesto la autoridad real frente a las reivindicaciones forales de los aragoneses, así como el deseo del rey de frenar posibles revueltas de la población zaragozana.

Posteriormente, durante los siglos XVIII y XIX se llevaron a cabo en el edificio profundas remodelaciones con el objetivo de su adaptación como acuertelamiento. A día de hoy se conservan los bloques construidos en la época de Carlos III y dos de los torreones neogóticos añadidos en tiempos de Isabel II.

Desde el año 1987 el palacio acoge entre sus muros a la institución que representa a los aragoneses: las Cortes de Aragón.

Palacio de la Aljaferia (Zaragoza)

LA ALJAFERÍA A DIA DE HOY

El palacio de la Aljafería es un edificio que conserva una gran belleza y encanto, a pesar de los cambios y etapas que ha ido viviendo a lo largo de su historia. Cruzar su puerta nos permite contemplar la delicada belleza ornamental de un palacio taifal del siglo XI, las extraordinarias tallas en madera que los artistas mudéjares trabajaron en el palacio, y la ostentación de la época de los Reyes Católicos, con su Salón del Trono en el que si alzamos nuestra vista nos quedaremos prendados al ver su espectacular techumbre de madera dorada y policromada.

La Aljafería es junto a la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba una de las joyas artísticas de la presencia musulmana en el Sur de Europa. En el año 2001 la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad el arte mudéjar de Aragón, destacando al palacio de la Aljafería como uno de sus monumentos más representativos.

Desde su apertura al público somos más de tres millones de personas las que nos hemos adentrando entre sus muros para conocer este monumento emblemático y los espacios que alberga en su interior.

Palacio de la Aljaferia (Zaragoza)

COMO LLEGAR

El Palacio de la Aljafería se encuentra ubicado en la Calle de los Diputados s/n. Su ubicación no es 100% céntrica, por lo que debemos andar un poco para llegar hasta él. Una de las opciones si nos encontramos en la Plaza del Pilar es seguir el curso del Ebro en dirección al Puente de la Almozara, tomando la Calle de los Diputados al llegar a la rotonda donde nos encontramos el Obelisco Europa. Si se prefiere optar por el transporte público, las líneas de autobús que nos dejan cerca de la Aljafería son las siguientes: 21, 22,31, 32, 33, 34, 36 y 51.

Palacio de la Aljaferia (Zaragoza)

HORARIOS Y TARIFAS

A la hora de visitar el palacio debemos de tener en cuenta que debido a la actividad de las Cortes de Aragón los jueves (durante todo el día) y los viernes (por la mañana) no se puede visitar el palacio, excepto por parte de los grupos previamente concertados.

Teniendo en cuenta lo anterior los horarios de visita son los siguientes:

– Mañanas (excepto jueves y viernes) de 10 a 14 horas durante todo el año. Visitas guiadas: 10:30, 11:30 y 12:30 h.

– Tardes (excepto jueves): de Noviembre a Marzo de 16 a 18:30 horas y de Abril a Octubre de 16:30 a 20 horas. De Noviembre a Marzo los domingos por la tarde se encuentra cerrado. Las visitas guiadas se llevan a cabo a las 16:30 y 17:30 horas. De Abril a Octubre las visitas guiadas son a las 16:30, 17:30 y 18:30 horas.

En los meses de Enero, Julio y Agosto se puede visitar el palacio todos los días con el horario ya señalado. El palacio se encuentra cerrado los días 1 de Enero y 25 de Diciembre. El acceso al palacio finaliza 30 minutos antes de la hora del cierre.

Las tarifas son las siguientes:

– Adultos: 5€
– Jubilados, estudiantes, y titulares del Carné Joven: 1€
– Grupos (más de 20 personas): 4€
– Entrada gratuita:  menores de 12 años. Domingos. Día 23 de Abril

Palacio de la Aljaferia (Zaragoza)

MIS IMPRESIONES

Atravesar las puertas de la Aljafería es como viajar en un solo segundo a otro lugar y época a medida que los colores y formas del arte mudéjar nos van sorprendiendo a cada paso. Rincones mágicos y llenos de encanto que parecen sacados de antiguos relatos donde las noches se convertían en eternas y sus amores, batallas, e historias, permanecían por siempre enclavados entre sus preciosas paredes. Un palacio que sorprende si tenemos en cuenta que su exterior no deja entrever el nivel de belleza que alberga en su interior.

Como ya he comentado, el precio para visitarlo es de 5 euros en los adultos, un precio más que razonable y asequible si tenemos en cuenta la calidad de la visita. Además, a lo largo de todo el recorrido, podemos realizar fotos (sin flash) para llevarnos el mejor recuerdo del lugar. Merece la pena recorrerlo despacio y sin prisas disfrutando de cada rincón antes de volver al Patio de Santa Isabel, punto de partida de la visita y final del recorrido.

Un lugar que no os podéis perder si visitáis la preciosa ciudad de Zaragoza.

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