Plentzia, al abrigo del Cantábrico

Plentzia, al abrigo del Cantábrico

Es una de esas villas marineras que todo viajer@ no puede dejar de descubrir. Conservando buena parte de la esencia de su pasado, Plentzia nos recibe con los brazos abiertos para mostrarnos toda su belleza y atractivos, todo ello rodeado de un magnífico entorno. ¿Te apetece dar un paseo conmigo? Acompáñame…

HISTORIA

Plentzia, originariamente, Placencia de Butrón, fue fundada por D. Lope Diaz de Haro en el año 1236, recibiendo la categoría de Villa mediante carta puebla concedida por D. Diego López de Haro en el año 1299. Los orígenes de la antigua villa se remontan hasta el siglo XIII, siendo una población marinera en la que destacaba su carácter comercial gracias a la distribución de mercancías a través de su puerto. Una nueva clase social conformada por artesanos, comerciantes y navegantes tuvo que enfrentarse con los intereses de los viejos linajes rurales, dando origen a numerosos conflictos. Posteriormente sus marineros se dedicaron al cabotaje y al transporte de mineral de hierro en el Golfo de Vizcaya.

Plentzia, al abrigo del CantábricoEn el siglo XVI, con las primeras ordenanzas municipales, los navegantes se agremiaron en la Cofradía de Mareantes del Señor San Pedro. Diferentes periodos de éxito y angustia dieron paso en el siglo XVIII a una época de especial bonanza debido a la especialización de la flota en el tráfico venaquero, con la consiguiente repercusión en la afluencia de un numeroso contingente de hombres de mar. A su vez, en el terreno urbanístico se derribaron las murallas y se construyó el primer ensanche a orillas de la ría dada la necesidad de nuevas viviendas.

Posteriormente, a causa de la Guerra de la Convención y las Guerras Carlistas, la flota pesquera de la villa quedó desaparecida y los marineros plentziarras fueron enrolados en buques de otros puertos, presentes especialmente en el comercio con Inglaterra, Andalucía, Filipinas y Caribe. Tras ello Plentzia se convirtió en una villa residencial, sustentada por una nueva clase social conformada por capitanes y oficiales de marina e indianos, quienes trataron de impulsar la vida económica con la llegada del ferrocaril y la instalación de fábricas de escabeche y cal, hasta que en el primer tercio del siglo XX se produce su declive y desaparición.

Plentzia es a día de hoy una preciosa villa marinera y residencial volcada en el sector de los servicios que cada año recibe a un buen número de visitantes dispuestos a descubrir todos y cada uno de sus encantos.

EL PATRIMONIO MONUMENTAL

Plentzia conserva un rico patrimonio monumental, especialmente entre las estrechas calles de su casco antiguo, en el cual se respira buena parte de su esencia y encanto. Recorrer sus calles es descubrir un curioso y bonito conjunto formado por antiguas casas de marineros, palacetes burgueses del siglo XIX y edificios históricos.

Uno de los edificios destacados es la Iglesia de Santa María Magdalena, una iglesia en la que exteriormente destaca su torre, la cual domina la plaza en la que se ubica el templo. La iglesia presenta una arquitectura singular, siguiendo el estilo de las iglesias góticas de estilo marinero de Galicia. Su elemento más señalado es sin duda su torre datada del siglo XVI. Siglos atrás además de cumplir su función de campanario servía como vigía sobre la desembocadura de la ría de Plencia. Hoy se mantiene sólida e imponente ante nuestros ojos. En el interior de templo cabe destacar los cinco paneles de alabastro que configuran el Políptico de la Pasión datados de los años 1440 y 1480. También merecen una mención una talla barroca en madera policromada de San Pedro, la imagen de la Magdalena penitente, una concha nacarada traída desde Perú y utilizada como pila bautismal, y una maqueta de un barco, un elemento característico de toda iglesia marinera.

Si hablamos de edificios nobles cabe señalar Torre Barri, un edificio de gran belleza cuyo elemento más destacado es el hermoso escudo labrado en piedra presente en su fachada. El escudo de armas perteneció al linaje de los Mújica-Butrón y tiene grabada la fecha de 1603.

Plentzia, al abrigo del Cantábrico

Otro edificio de interés ubicado en el casco antiguo plentziarra es el edificio del antiguo Consistorio. Fue construido en el siglo XVI y es junto a la iglesia uno de los edificios más antiguos de Plentzia. A lo largo de su historia ha sido destinado como juzgado, calabozo, estafeta de correos y Ayuntamiento, del cual fue la sede hasta 1922. En su exterior luce el escudo de armas más antiguo de la villa.

Un elemento de gran valor histórico es el Arco de Santiago, el cual nos recuerda el origen medieval de la villa. Plentzia estuvo rodeada de una muralla en la que se abrían un indeterminado número de puertas. El único resto visible a día de hoy es el Arco de Santiago, un arco sencillo que estéticamente no llama demasiado la atención, pero que posee un gran valor histórico ya que es el único vestigio de la antigua muralla que aun pervive.

Dentro del patrimonio de la localidad también cabe destacar el Caserío Goñi Portal, un caserío rural típico del País Vasco y la Ermita Humilladero de Santo Cristo.

Pero Plentzia es mucho más y no puedo dejar de hacer mención a los siguientes elementos que hacen de la villa un bonito conjunto.

LA PASARELA

Es una de las imágenes más representativas de Plentzia. Construida en 1991 por el arquitecto Javier Manterola, nos invita a recorrer parte de la historia de la localidad a través de los numerosos carteles que vamos encontrando según vamos recorriendo la misma. Una más que interesante manera de acercarnos a la esencia del lugar a través de fotografías y textos en diferentes idiomas.

La pasarela, de 150 metros de largo y construida con forma de arco de color blanco, se ha convertido en la vía de acceso principal para la mayoría de visitantes que llegan a conocer la histórica villa. Y sin duda, forma una de las estampas más reconocibles de la localidad vizcaína, siendo uno de los lugares de visita obligada, no solo por su belleza, sino por la información que nos brinda.

Plentzia, al abrigo del Cantábrico

PLAYA DE PLENTZIA

Al otro lado de la villa, siguiendo el curso de la ría, Plentzia cuenta con uno de los arenales más seguros de toda la costa de Vizcaya. De suave oleaje y equipada con multitud de servicios, se trata de una playa ideal para el disfrute de los mas pequeños, así como para la realización de actividades acuáticas como windsurf o piragüismo, en un arenal que conecta con la vecina playa de Gorliz, ampliando sus apenas 350 metros de longitud, en algo mas de 1 kilómetro de arena fina y dorada. Entre medias, lugares para el esparcimiento con zona de picnic bajo el precioso arbolado, baños públicos, zonas de juegos, duchas, o parking (de pago), entre otros servicios.

EL CASTILLO DE BUTRÓN

A unos 6 kilómetros de Plentzia, en la localidad de Gatika, encontramos uno de los edificios más imponentes de todo el País Vasco: el Castillo de Butrón. Testigo mudo de cruentas batallas entre los bandos de la nobleza de Vizcaya, el castillo ha sabido mantenerse en pie gracias a las transformaciones que ha ido sufriendo a lo largo del tiempo. Lo que a mediados del Siglo XIII fuera una simple casa-torre, acabaría convirtiéndose en castillo a lo largo del Siglo XIV por obra del V Señor de Butrón, debiendo su actual imagen a la transformación que se llevó a cabo a finales del Siglo XIX a cargo de Francisco de Cubas, siguiendo la linea de las fortificaciones de la época.

Si bien sus puertas a día de hoy permanecen cerradas, merece la pena acercarse a observar su imponente estructura, sombría pero llena de vida gracias al bosque que lo rodea. Un lugar de cuento que merece la pena descubrir, cuya historia puedes conocer mas a fondo en siguiente reportaje: Tu Edificio Favorito (ETB2).

Plentzia, al abrigo del Cantábrico

MIS IMPRESIONES

Pasear por Plentzia se convierte en todo un placer para los sentidos. Una visita que, como si se tratase de un susurro, envuelve sus callejuelas cargadas de esencia marinera, en uno de los lugares más románticos de la costa occidental vizcaína. Un lugar donde las tranquilas aguas de su ría nos invitan a olvidarnos del día a día, y que nos enamora al visualizar la silueta de la pasarela que abre al mundo sus puertas como si de un puente levadizo de algún castillo medieval se tratara.

No importa si decidimos seguir el serpenteante camino que traza la ría de Plentzia, o si preferimos adentrarnos por el entramado de callejuelas que conforma su casco histórico. Vayamos por donde vayamos, Plentzia guarda rincones que merecen ser descubiertos.

Por su cercanía con la capital vizcaína, y gracias a la buena conexión existente con el Metro de Bilbao, la visita a la Villa de Plentzia se convierte en una de las excursiones más recomendables que podemos realizar si pasamos unos días por la zona. La propia parada de metro nos dejará frente a la preciosa estampa que forman la pasarela de Javier Manterola y la Villa de Plentzia. Solo nos queda adentrarnos y descubrir todos y cada uno de sus encantos.

No podemos olvidar que la playa de Plentzia es una de las más seguras del litoral vasco. De aguas tranquilas y bien vigilada, se convierte en una de las playas familiares más recomendadas para pasar un día tranquilo. Un plan perfecto que no puede terminar sin degustar algunos de los platos típicos de la comarca.

En definitiva, una visita más que recomendada tanto en familia como en pareja, para disfrutar de uno de los enclaves más bonitos de la costa vizcaína.

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