Ziga, el paraiso perdido (Navarra)

Ziga, el paraiso perdido (Navarra)

Enclavado en el mágico Valle de Baztán, donde las leyendas parecen aguardar mudas bajo el manto verde de sus hayedos, nos espera Ziga, un precioso pueblo en pleno Pirineo Navarro que… mejor sigue leyendo, porque créeme, te enamorarás.

ZIGA, EL PARAISO PERDIDO

Hay veces que las palabras no son capaces de expresar la belleza de un lugar ni la esencia que en él se respira, y este es el claro ejemplo de ello. Rodeado por el manto verde del Valle de Baztán, Ziga nos recibe con su preciosa envoltura de casas decoradas hasta el más mínimo detalle, que se ocultan bajo la niebla cuando los seres mágicos que en estas tierras habitan abandonan sus escondrijos para inspirar la pureza del lugar del que decidieron hacer su hogar. Un enclave donde el silencio susurra con suavidad mientras la vida transcurre tranquila entre los quehaceres diarios, pero sobre todo, un lugar donde la magia envuelve cada uno de los rincones de este pequeño, y a la vez precioso, paraíso perdido.

En el corazón de Ziga, vigilando la localidad desde uno de sus puntos más altos, nos espera la iglesia de San Lorenzo, considerada como el mejor ejemplo de estilo herreriano en Navarra y conocida como la “Catedral de Baztan” debido a su amplitud y dimensiones. Fue construida entre 1593 y 1603 y se accede a la misma tras ascender una amplia escalinata y atravesar un atrio porticado. En su interior llaman la atención numerosos elementos, entre ellos una copia del lienzo de Rafael “La Virgen del Pez” o sus magníficos cuatro retablos. Actualmente la iglesia se encuentra cerrada ya que se están llevando a cabo obras de reparación debido a la caída de un rayo, el cual ocasionó serios daños en una de sus torres, el campanario y las instalaciones eléctricas.

Ziga, el paraiso perdido (Navarra)

Dejando a nuestra espalda la iglesia observamos el precioso conjunto urbano de la localidad, rodeado por el impresionante paisaje del valle. Hermosas casas de piedra, bordas y casas nobles conforman la estampa de esta localidad típica baztanesa. En Ziga cabe señalar dos muestras de arquitectura palaciega: el Palacio de Egozkue y la Casa Iturrigaraia. El primero de ellos, apartado del núcleo principal, es un antiguo palacio en el que destaca la presencia de una especie de torreón en el centro del mismo. En su fachada cabe señalar un escudo barroco. Por su parte en la Casa Iturrigaraia llama la atención un curioso y sencillo escudo que presenta retales de tela negra clavados alrededor del mismo. Se trata de una muestra de cómo antaño se cubría el escudo con tela negra en señal de duelo tras el fallecimiento de un familiar de la casa.

Siguiendo con los edificios de Ziga cabe señalar que algunas de sus preciosas casas de piedra son a día de hoy bellísimas casas rurales. Zigako Etxezuria, Aldekoa, Aldekotxeberria o la Posada de Ziga son buenos ejemplos de ello. Bajo las paredes de estas casas típicas del valle sus acogedoras habitaciones, cuidadas hasta el más mínimo detalle, nos invitan a descansar al abrigo del silencio que nos regala este entorno idílico.

Ziga, el paraiso perdido (Navarra)

Otro rincón reseñable en este paraíso perdido es el Mirador de Baztan. Ubicado junto a la carretera, entre Ziga y su barrio Zigaurre, se erige este balcón que apunta al vació y desde el cual se observa una magnífica estampa, en la que tu mirada se pierde en el precioso horizonte vestido de verde. Desde el Mirador de Baztan podemos observar los montes de Legate y Alkurruntz, las cimas de Gorramendi, Otanarte y Gorramakil y las localidades de Irurita, Lekaroz, Gartzain, Elizondo, Elbete y Ziga. Si tenéis la oportunidad no dejéis de acercaros hasta este punto, porque estoy segura que os encantará.

ALREDEDOR DE ZIGA

A escasos 10 kilómetros de Ziga, encontramos uno de los rincones más espectaculares del Valle de Baztán y de todo el norte de Navarra: el Señorio de Bertiz. Dos mil hectáreas de parque natural, cuyo origen se remonta al S.XIV, y que a día de hoy atesora un enorme valor paisajístico y natural. Una visita imprescindible que no puedes pasar por alto si visitas esta zona de Navarra. Algo similar ocurre con otro de los puntos de mayor interés del valle: su capital Elizondo. Quizá hayas llegado hasta aquí atraid@ por el embrujo de la Trilogía del Baztán, pero Elizondo bien merece una visita mas allá de ser el epicentro de la acción del Best Seller de Dolores Redondo. Además, Ziga esta rodeado de pequeños pueblos cuyo encanto reside en la magia que se oculta bajo el manto verde y las leyendas que los rodean. Oronoz-Mugaire, Irurita, Arizkun, Aniz, Gartzain, Amaiur-Maya, Erratzu, Arraioz o Elbete son solo algunos de ellos. Aunque la verdad, bien merece una visita cada uno de los quince pueblos que conforman el Valle de Baztán.

Pero si tenemos tiempo y queremos descubrir otro de los enclaves mágicos del norte de Navarra (aunque ya no pertenecientes al Valle de Baztan), Zugarramurdi es otro lugar de visita obligada. Un lugar cargado de leyendas, a apenas 45 minutos de Ziga, donde podremos adentrarnos en su afamada cueva, o descubrir el inquietante Museo de las Brujas. Una experiencia que merece la pena realizar sin lugar a dudas. Siguiendo con las cuevas no puedo dejar de hacer mención a la cueva de Urdazubi/Urdax (situada a unos cinco kilómetros de Zugarramurdi) en la que destacan sus bellas formaciones de estalactitas y estalagmitas. Otro espacio natural a señalar es la Reserva Natural de San Juan Xar, situada en la localidad de Igantzi. Un paraje natural de suma belleza ubicado en el corazón del Pirineo Occidental. A pocos kilómetros del mismo recomiendo visitar (especialmente en Carnaval) localidades como Lesaka, Bera o Ituren. Ya bastante más lejos de Ziga se hallan otros rincones de suma belleza como Roncesvalles u Ochagavía, además de la Selva de Irati, un espectacular bosque que te invita a adentrarte y perderte entre sus senderos.

Ziga, el paraiso perdido (Navarra)

MIS IMPRESIONES

Ziga es uno de los quince municipios que conforman el precioso Valle de Baztán. Un rincón en el que se siente y respira paz y calma. Sus bonitas casas típicas, unido al entorno que las rodea, hacen de Ziga uno de esos rincones que te enamoran cuando lo descubres. El día de nuestra visita los caballos que podéis ver en las fotografías nos dieron la bienvenida, regalándonos una estampa realmente preciosa, además de estar sumamente tranquilos.

A medida que vas caminando por Ziga te vas fijando en los detalles de sus edificios y en la belleza de los mismos. No es un pueblo grande, por lo que la visita no te llevará demasiado tiempo. A dos kilómetros del mismo merece la pena detenerse a contemplar las vistas desde el Mirador del Baztán, especialmente bonitas si hace buen tiempo. Sin duda una magnífica perspectiva de parte de este valle pirenaico.

Si tu viaje va dirigido a esta zona de Navarra te invito a descubrir todo lo que mis palabras han tratado de plasmar a lo largo de estas lineas. Espero que disfrutes de tu escapada tanto como lo hice yo.

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